Nuestros productos dedicados a la cocina se dividen en dos familias:
Los que pueden ir al fuego directo o sea que son aptos paratodo tipo de cocción, como por ejemplo las cazuelas, cocotas, ollas, que podemos utilizar en vitro- cerámicas, gas, microondas... y limpiar en el lavaplatos después.
Hechas con arcilla refractaria, tienen una gran resistencia al choque térmico que les transmiten los aparatos culinarios actuales. Las instrucciones de uso que llevan las etiquetas nos permiten saber como tenemos que utilizarlos para sacar un mayor provecho.
Los que NO pueden ponerse al fuego directamente, pero que SI se pueden utilizar en cualquier tipo de horno: leña, electricidad o microondas.
Los podemos poner en el congelador y el lavaplatos como por ejemplo: los platos, las bandejas tradicionales, las soperas.
Hechas con una arcilla más homogénea, nos permiten un uso adecuado al ritmo de vida actual, como por ejemplo precocinados que guardamos en frigorífico y los calentamos en el horno.